Turismo sostenible: ¿cómo conocer los lugares más bellos del planeta sin acabar con ellos?

200 personas aguardan una cola que parece infinita para llegar al punto más alto del planeta, el Everest. Hace años era impensable ascender tan alto si no eras un experimentado montañero, ahora por unos miles de dólares, varias agencias facilitan la excursión sin preparación alguna. La instantánea tomada por un alpinista se hizo viral a principios de junio y suscitó cientos de interrogantes. Uno de ellos resonaba con fuerza: ¿Hemos llegado demasiado lejos con el turismo hasta el punto de masificar el pico más elevado y por tanto uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra?

El Everest no es el único caso que enciende todas las alertas. Venecia batalla sin cesar contra las hordas de turistas (30 millones anuales a una ciudad de 50.000 habitantes) que provocan la destrucción del comercio y la subida espectacular de alquileres. Algo semejante ocurre en Barcelona, donde el turismo masivo se convirtió en 2017 en la principal preocupación de sus ciudadanos. Perú lleva años regulando de forma estricta el acceso a su joya más preciada, el Machu Picchu. La isla filipina de Bocaray tuvo que ser clausurada el año pasado porque no podía seguir soportando las oleadas de visitantes cada año y el presidente del país ordenó su cierre para que se regenerara el ecosistema.

La Organización Mundial del Turismo calculaba en su último informe que hasta 1.400 millones de personas viajaron en 2018, un 6% más que el año anterior. Un flujo enorme que, sin una gestión correcta, puede acabar con algunos de los lugares más bellos del mundo. Tal y como explicaba la profesora de la Universidad Miguel Hernández en un artículo, "se estima que el turismo representa el 5% de las emisiones globales, de las que el 4% son generadas por el transporte, como el uso del avión, y el 1% restante por los alojamientos". La experta aporta una serie de claves para ser turistas realmente responsables: no viajar necesariamente en verano, esforzarse por conocer la cultura local y adquirir productos de la zona, usar transporte público siempre que se pueda y no olvidar el reciclaje ni en vacaciones.

Acción, reacción. Ante la problemática generada por el exceso de visitantes y la sobreexplotación de los recursos, existen numerosas iniciativas para dar un descanso al planeta. No basta con que los turistas pongan de su parte, también deben existir las opciones verdes. La competición Top 100 Sustainable Destinations elabora cada año una lista de los destinos turísticos que más se preocupan por la sostenibilidad y el respeto al entorno. El primero lugar español de la lista es Baiona (Galicia). ¿Por qué? Por sus playas accesibles y libres de humos, por el certificado de sostenibilidad que dan a sus negocios hosteleros y por sus amplias zonas protegidas. El número 1 de esta lista es Namibia, un ejemplo de respeto por las comunidades locales y uso de energías limpias.

El ecoturismo se alza como la alternativa perfecta para reducir el impacto al mínimo en tus vacaciones. La web Soy ecoturista recopila decenas de opciones para un turismo plenamente sostenible. Rutas gastronómicas para conocer sabores locales, alojamiento en huertas, expediciones naturales para aprender sobre fauna autóctona, recorridos ornitológicos accesibles para todos... Menorca ha sido una de las últimas incorporaciones a la red ecoturista de España. Si buscas una experiencia internacional, puedes visitar esta otra página, que habla de actividades como ascender el Kilimanjaro sin que el monte se vea afectado, por ejemplo.

Los datos nos alertan, es hora de poner soluciones para que nuestro ocio no suponga un paso hacia el deterioro del planeta. El 70% de los mamíferos marinos están amenazados, un hotel en las Vegas usa 12 millones de litros de agua en sus instalaciones en plena zona desértica, solo la Riviera maya (México) recibe a 10.000 visitantes cada día, y todavía no ha optimizado sus sistema de reciclaje. Si no solo quieres descansar en tus vacaciones sino también dedicarlas a echar una mano al medio ambiente aquí hay una serie de ONG dedicadas al turismo sostenible.

Olvídate de colas para hacerte el selfie perfecto, de restaurantes que te clavan por un bocadillo ultraprocesado, de aglomeraciones que quitan la magia a cualquier instante, de habitaciones cutres a precio de oro. Busca experiencias únicas, conocer la historia y tradiciones de los lugares que visitas, oler sus aromas y saborear su cultura.

¡Bon (y sostenible) voyage!

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