7 cosas que puedes empezar a hacer ya mismo por el Medio Ambiente

Es verdad que no debería hacernos falta un Día Internacional del Medio Ambiente para llevar una vida lo más sostenible posible, pero podemos aprovechar la ocasión para revisar nuestros hábitos y ver qué más podemos hacer para contribuir a la recuperación del planeta. Porque debemos protestar, hacer hilos en twitter, llamar la atención al que no recicla, pero no hay mejor manera de inspirar a los demás que a través del ejemplo.

1. Alza la voz de manera creativa

Puedes hacerlo a pequeña y gran escala. Desde la cena de Navidad, pasando por tu cuenta de Instagram con 500 seguidores o organizando una manifestación en la plaza de tu pueblo. Nunca se es demasiado pequeño para promover un gran cambio y eso nos lo demuestra Greta Thunberg, la adolescente sueca que ha impulsado un movimiento global por ir los viernes a manifestarse sola ante el parlamento de su país.

2. Exígele a tus políticos

¿Cómo puede ser que con la retahíla de elecciones que hemos tenido en España no hayamos podido elegir ningún partido que priorice la sostenibilidad? En los países del norte de Europa e incluso en la Unión Europea, los llamados partidos verdes suelen ser la tercera o cuarta fuerza más votada y consiguen tener influencia parlamentaria y gubernamental. Pero para eso es imprescindible que haya una base de electores que lo exija y que nos atrevamos a tomar la iniciativa y mojarnos los pies en la política.

3. Movilidad sostenible

Utiliza lo máximo posible la bicicleta, el patinete eléctrico o el transporte público y deja para ocasiones especiales la moto o el coche. No solo el medio ambiente sino que tu salud y la de tus vecinos también agradecerá la reducción de la contaminación. 

movilidad sostenible

4. Vacaciones responsables

La sostenibilidad debe ser una de las prioridades también cuando organizas tus viajes para irte de vacaciones. Sabes que la masificación del turismo internacional es extremadamente contaminante y perturbador para la población y los ecosistemas locales. Así que intenta medir tu huella ecológica cuando viajes y huir de actividades que interactúan con los animales de forma antinatural.

5. Tu dieta es importante

La producción de comida es responsable de un cuarto de la emisión global de gases de efecto invernadero y del 60% de la reducción de la biodiversidad. Se están destruyendo los ecosistemas para crear campos de cultivos para alimentar a los animales de granja.

De manera que reducir la cantidad de carne y lácteos y pasarse a una dieta en la que predominen las verduras será mejor para tu salud y para la del planeta. Igualmente las opciones veganas y vegetarianas son cada vez más habituales en supermercados y restaurantes así que no tendrá que afectar especialmente a tu día a día.

6. Reduce los deshechos

Es indignante llegar a la sección de fruta y verdura de un supermercado y ver que todo está envuelto en plástico que tiramos en el momento en el que llegamos a casa. Eso por un lado, pero también intenta pensártelo dos veces antes de comprar un nuevo objeto y pregúntate si no puedes reutilizar o darle una segunda vida a otro que ya tienes por casa.

Busca reducir también los desperdicios en la comida. Todo ese sobreesfuerzo que hace el planeta para que tú comas, muchas veces acaba en la basura. Así que guardar y comer sobras es un hábito sostenible y cocinar creativamente con lo que tienes en la nevera, también.

7. Pon atención a lo que compras

 Recuerda que los consumidores somos personas, las empresas son personas y los políticos también son personas. Eso significa que cuanto más se extiendan los valores de la sostenibilidad, más influencia tendrán en la sociedad. Porque es verdad que tú solo/a no vas a poder cambiar las cosas, que las empresas y los gobiernos tienen más poder que tú, pero poco a poco se está impulsando la creación de proyectos diferentes y se están tomando tímidas medidas desde el poder.

consumo responsable

Así que hay que seguir por este camino, el de ponerle coto al consumismo, el de prestar atención a qué se compra, quién lo ha hecho, dónde y cómo. Una sola acción o un cambio de hábito no cambiará el rumbo, pero si lo multiplicamos seguro que podremos hacer algo por el medio ambiente.

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