Esto es lo que esconden las etiquetas de tus cosméticos

¿Le has dado la vuelta alguna vez a un ingrediente cosmético para ver los ingredientes y te ha parecido que estabas leyendo un conjuro de Harry Potter? Para el común de los mortales, las etiquetas parecen indescifrables y resulta complicado comprender qué componentes lleva exactamente cada producto y cómo pueden afectar a cada piel.

Pero no desesperes. Es posible aprender a interpretar el listado de ingredientes de los cosméticos sin tener que realizar un doctorado en química para ello. Te dejamos algunas claves para que conozcas la información más importante que puede aportarte la etiqueta de tus productos de belleza y así puedas escoger con criterio los cosméticos más adecuados para ti.

Fíjate en el INCI

Un conocido refrán asegura que no se debe juzgar a un libro por su portada. Y tampoco se debería valorar a los cosméticos por los ingredientes que se publicitan en la parte frontal de los envases. Ten en cuenta que las marcas son conscientes de que se trata de la zona en la que primero fijamos nuestra atención y la utilizan para resaltar la información que puede incitar a comprar su producto. Por eso, ahí se suelen promocionan los beneficios del cosmético o se destaca la presencia de algún ingrediente famoso por sus propiedades, generalmente sin especificar en qué cantidades se encuentra contenido dentro de la formulación.

Si queremos información exhaustiva y veraz es necesario que miremos su reverso. Ahí se encuentra el INCI (International Nomenclature Cosmetic Ingredient). Estas siglas hacen referencia al listado de ingredientes que contiene cada producto de cosmética. Se trata de una nomenclatura internacional que deben incorporar todos los cosméticos de la Unión Europea, independientemente de su lugar de elaboración.

El orden de los factores sí altera el producto

El INCI se elabora siguiendo unas normas que nos pueden aportar información muy útil acerca de la calidad del producto. Y que demuestran que, al menos en cosmética, el orden de los factores sí altera el producto. Porque en el INCI los componentes aparecen ordenados de mayor a menor concentración según su porcentaje de presencia en la formulación.

De este modo, es posible comprobar si los ingredientes activos con los que se publicita un producto tienen una presencia notoria en el mismo o si, por el contrario, aparecen al final del listado y su presencia es puramente anecdótica. Así que, ya sabes, desconfía si en la etiqueta trasera de un producto apenas encuentras rastro del extracto de semilla de soja o de la papaya con la que se promociona, pues podría haber sido incluida fundamentalmente con fines comerciales.

Cómo estimar el porcentaje de cada ingrediente

Ahora que ya sabes cómo se ordenan los ingredientes es importante conocer en qué cantidad se encuentran. La formulación de un cosmético tiene algo de alquimia, ya que el resultado final depende de cómo se mezclen los porcentajes de cada ingrediente. Por eso, los fabricantes no están obligados a indicar las cantidades de cada componente, ya que lo atesoran como un secreto de fabricación. Se trata de algo así como la fórmula secreta de la Coca-Cola, pero aplicado a cosmética.

No obstante, hay algunos trucos que pueden orientarte. Existen los llamados “ingredientes de corte”, que son componentes que solo pueden utilizarse en determinada cantidad o que suelen emplearse dentro de un rango de concentración muy concreto. Fíjate, por ejemplo, en la glicerina. Este ingrediente es uno de los más utilizados en cosmética, por lo que lo encontrarás en la etiqueta de cualquiera de los labiales, cremas o bases de maquillaje que tienes en tu neceser de belleza.

La glicerina suele ocupar entre un 1% y un 5% del total de la fórmula de los cosméticos, por lo que puedes utilizarlo de medida para estimar la cantidad en la que se encuentran los ingredientes que aparecen detrás de ella en la etiqueta. Otro indicador que puede resultarte de utilidad es el nivel de fenoxietanol. Este conservante, muy empleado en cosmética convencional, puede emplearse como máximo en un 1% del total de la fórmula.

¿Deben aparecer todos los componentes?

Lo cierto es que los fabricantes no están obligados a incluir aquellos elementos que representen menos del 1% del peso total del cosmético. Y, si deciden hacerlo, pueden añadirlos en el orden que más les interese. No obstante, también aquí existen claves orientativas: al final del listado suelen aparecer los conservantes, ya que se usan en concentraciones muy pequeñas con el objetivo de que los cosméticos mantengan sus propiedades sin alteraciones a pesar del paso del tiempo. Los colorantes o pigmentos también se incorporan casi al final de la etiqueta, con las siglas CI (Color Index) seguidas por cinco números. Además, si algún ingrediente está clasificado como nanomaterial se debe indicar con el término “nano”.

El INCI también nos permite rastrear si el origen de los ingredientes es respetuoso con el medio ambiente. Cuando los componentes de un cosmético provienen de agricultura ecológica, su nombre aparece acompañado por un asterisco. En el caso de que se trate de ingredientes generados de manera natural a partir de un ingrediente ecológico se encuentran acompañados por dos asteriscos.

Evita las alergias

Del mismo modo, la letra pequeña de los envases también puede ayudarte a conocer más acerca de los perfumes que incorpora la mayoría del maquillaje. A pesar de que son muy habituales en cosmética, estos aromatizantes son uno de los ingredientes que más controversia generan, pues es relativamente frecuente que provoquen alergias o reacciones cutáneas en los consumidores. Por eso, la Unión Europea cuenta con un listado de 26 sustancias alergénicas que se emplean para aportar aromas a los cosméticos. Todas ellas deben aparecer de manera obligatoria en la etiqueta siempre que estén presentes en concentraciones superiores a 0,001 % en los productos que no necesiten aclarado posterior y 0,01 % en los que sí.

La de la Unión Europea es una de las regulaciones más exhaustivas del mundo y está para proteger a los consumidores de posibles abusos. Como sabes, la información es poder, y resulta fundamental que aprendamos a distinguir las características de cada producto para ver si se adaptan a nuestras necesidades. Solo así podremos realizar un consumo responsable que nos permita mimar nuestra piel como se merece.

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