¡Descubre cómo lo convertimos en un hábito y
 SUELTA LA BARRIGA 
de una forma consciente!



Una no sabe cuándo aprendió ese gesto. Lo que sí que sabe es que, desde que tiene memoria, ha estado ahí. Es casi, casi, como un acto reflejo, algo automático. ¿Llaves? ¿Cartera? ¿Móvil? ¿Barriga dentro? Por supuesto, bien apretadita, lista para salir al mundo. Porque sí, meter tripa es, sin duda, un acto social, algo que no hacemos en la intimidad.

Y es que tienes grabado a fuego que lo normativo son los vientres planos y que, pobre de ti, si luces michelín. Si te animas a ello, sabes que habrá quien te señale, quien se atreverá incluso a burlarse y hasta quien te encasille como una persona vaga y descuidada.

Así que ahí estás tú, con bañador en vez de bikini, metiendo tripa cada vez que alguien grita “foto”, separándote del cuerpo la camiseta al sentarte para que no se te noten los pliegues de la barriga, conteniendo la respiración de la mesa al baño en ese restaurante, poniéndote un vestido amplio el día antes de que te baje la regla y culpándote, una vez más, por ya ni siquiera saber cómo estar en el mundo: ¿no me quiero lo suficiente porque no acepto mi tripa o no me quiero lo suficiente porque si tengo tripa es que no me cuido y he de hacer algo para cambiarlo?

Desde Saigu hemos querido profundizar en este gesto tan cotidiano y aparentemente inocente e inocuo. Hemos llamado a expertas de diferentes ámbitos para entender qué consecuencias tiene en nuestra salud física y mental estar apretando la tripa constantemente y las conclusiones que hemos sacado es que es de todo menos inocente e inocuo.

Sabemos que las dudas y la desinformación al respecto es mucha, especialmente si tenemos en cuenta que una sencilla búsqueda del tipo “meter barriga” arroja la brutal cifra de 2.620.000 resultados en Google. ¿Te atreverías a decir en público cuántas veces has escondido barriga en lo que va de semana? Explicarte por qué lo haces y qué consecuencias tiene para tu cuerpo, tu salud y tu autoestima es lo que queremos con este reportaje.



2.620.000
resultados en Google

¿Quién decide  LO QUE ES BELLO  y lo que no?


La belleza tiene que ver con lo que nos provoca placer visual y con la sociedad, la cultura y la época en la que vivimos. Antiguamente, fueron los pintores y el mundo del arte los encargados de establecer las tendencias y darles visibilidad a través de sus obras. Posteriormente, ese poder recayó en los medios de comunicación que reprodujeron la misma mirada sin reflexión. En ambos casos, en nuestra sociedad occidental, son los hombres quienes definen el canon de belleza por el que nos regimos las mujeres porque son quienes dirigen la mayoría de las industrias. Incluso las propias mujeres a veces reproducimos esa mirada, es necesaria una reflexión para cambiarla.


Desde hace miles de años, han sido los hombres
quienes han definido el canon de belleza con el
que hoy nos identificamos las mujeres

- YOLANDA DOMÍNGUEZ, ARTISTA VISUAL Y FEMINISTA

“La representación que hicieron de las mujeres se trasladó a los medios de comunicación de masas, a la industria del cine, la televisión, la moda... Eso provoca que unos cuerpos sean más visibles que otros y, por tanto, lo que se ve está normalizado y nos parece bello o deseable, y lo que no se ve está oculto y, por tanto, nos parece extraño y está estigmatizado”, nos cuenta Yolanda.

Con su aparición, las redes sociales podrían plantar cara a esta hegemonía en la definición de los cánones de belleza y abrir la puerta a mostrar lo que verdaderamente es normativo: la heterogeneidad de los cuerpos. Cada vez vemos más perfiles que se rebelan contra la tiranía de la belleza perfecta, pero también es cierto que siguen siendo más visibles aquellos que sirven de amplificador a los cánones impuestos.

Para tener un cuerpo normativo tienes que ser joven, blanca y delgada. El resto ya son subgrupos

- YOLANDA DOMÍNGUEZ, ARTISTA VISUAL Y FEMINISTA



¿Por qué  METEMOS TRIPA  ?


“Metemos tripa precisamente para estar dentro del grupo de los cuerpos aceptados”, dice Yolanda. Y en esa misma línea se pronuncia Begoña Albalat, psicóloga general sanitaria con clínica en Valencia con la que hemos hablado.

“Psicológicamente podríamos decir que casi todo se explica de la siguiente manera: aparece un pensamiento, que me lleva a una emoción, que me lleva a una conducta. El pensamiento podría ser: ‘tengo demasiada tripa en comparación con las otras personas en las que yo me fijo y como me gustaría ser’. Esto me lleva a una emoción: ansiedad, malestar, frustración y el deseo de encajar que subyace todo el rato. Todo esto me lleva a una conducta, que es meter tripa”, resume Begoña. Esta conducta se ve reforzada muchas veces con el feedback exterior positivo cuando recibimos comentarios del tipo “estás más delgada”.

Metemos tripa para estar dentro del grupo
de los cuerpos aceptados
- YOLANDA DOMÍNGUEZ, ARTISTA VISUAL Y FEMINISTA


Por otro lado, tendemos a pensar, erróneamente, que meter tripa nos va a ayudar a lograr un vientre plano. Nada más lejos de la realidad: el vientre plano depende de la morfología de cada persona. “Hay mujeres que nunca van a tener un vientre plano. Puedes tener un cuerpo saludable, con buen tono y un buen abdomen funcional, pero también puedes acumular grasa en las cartucheras o justo en el abdomen”, nos explica Sandra Gómez Sánchez, directora del Centro Fisio-Especialistas (Madrid) y fisioterapeuta experta en salud femenina.

¿Qué pasa en mi cuerpo
cuando  METO TRIPA  ?


Cada vez que metes el ombligo para dentro activas el transverso y los oblicuos, dos de los músculos del abdomen y, con ello, arrastras también a la musculatura de la espalda, a la del cuello y al suelo pélvico.

La tensión recorriendo tu cuerpo genera esto y mantener el abdomen contraído de forma constante hace que esta parte del cuerpo pierda la capacidad de moverse armónicamente.

¿Consecuencias? Presiones en el sistema digestivo, en el suelo pélvico y una mala gestión respiratoria.

El intestino delgado, el grueso, el hígado y demás vísceras que encontramos detrás de la tripa van a tener menos movilidad o no van a poder permanecer en el lugar en el que deberían estar. Respecto al suelo pélvico, mantener el cuerpo en hiperactivación continua y con hiperpresión puede darnos problemas a medio-largo plazo.“Una mala gestión de presiones puede producir problemas como incontinencias urinarias de esfuerzo y prolapsos”, nos resume la fisioterapeuta Sandra.

Nuestra respiración también se va a ver afectada porque, al meter tripa, limitamos el movimiento del diafragma.El diafragma moviliza el cuerpo y es un músculo que tiene que estar relajado para poder ir bajando y subiendo con nuestra respiración. El abdomen acompaña este movimiento, activándose y relajándose de manera involuntaria. Ahora bien, si ese abdomen está en tensión, el diafragma no puede funcionar igual porque no va a tener suficiente movilidad.

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¿Cómo conseguir ese
 ABDOMEN FUNCIONAL  ?


Te proponemos una práctica* que podrás realizar tú misma en casa para comprobar si tu abdomen es funcional respecto a un esfuerzo de la vida diaria, como por ejemplo una tos.

*Ejercicio propuesto por Sandra Gómez Sánchez, directora del Centro Fisio-Especialistas (Madrid).

Colócate tumbada/o boca arriba con las rodillas dobladas y las plantas de los pies apoyadas en el suelo.

Tose varias veces y observa qué pasa en tu abdomen. ¿Sale hacia fuera? ¿se queda en el sitio?, ¿abombas más la parte alta del abdomen o la baja?

Pon las manos en el abdomen, una por debajo del ombligo y la otra por encima.

Vuelve a repetir lo mismo pero de pie y observa si tu abdomen se comporta igual que en la posición de tumbada/o.

¿Qué tendría que pasar?

Lo correcto sería que el abdomen no saliese hacia fuera, sino que se quedara en el sitio o, incluso, que vaya hacia dentro en el momento de la tos. Esto se debe a la acción del transverso para contrarrestar la presión y evitar el movimiento excesivo de las vísceras.

Si esto no sucede y ante la tos, tus manos se van hacia delante, lo que nos dice es que tu faja abdominal profunda del abdomen es hipotónica, es decir, no tiene el tono suficiente para soportar las presiones de la vida diaria… ¡Ay amiga! Esto es más común de lo que pensamos, pero muchas mujeres no son ni siquiera conscientes. Tranquila, tiene solución, solo hay que ponerse en marcha cuanto antes para recuperar nuestra competencia abdominal.




Suelta la barriga, amiga
El decálogo

Podríamos pensar que ya estaría, que, después de leer todo esto y de entender que la práctica de meter tripa constantemente es algo que puede hacernos daño, bastaría con decirnos a nosotras mismas: “Suelta barriga, amiga” relajarnos, hacerlo y seguir con nuestras vidas. No es tan sencillo: cambiar un hábito tan arraigado lleva determinación, valentía y tiempo.

Por eso, para abordar este trabajo cuando no sepamos por dónde empezar, cuando no nos atrevamos a hacerlo o cuando la fuerza del hábito nos lleve a meter tripa de nuevo, hemos elaborado un decálogo de recomendaciones con ayuda de las expertas consultadas para este reportaje.

“Aprende a mirarte desde un lugar amoroso

y toma consciencia de tu parte vulnerable. Si estás metiendo tripa probablemente no sea por gusto, sino por miedo a que no te acepten"

Practica la aceptación para ir logrando una autoestima equilibrada.

Entiende que hay partes de tu cuerpo que pueden no gustarte: no hay que cambiarlas, basta con aceptarlas ”

“Comparte tus complejos.

Comprobarás que no estás sola y que el sufrimiento que, en ocasiones, tienes con tu cuerpo es compartido”

“Prueba, poco a poco, a soltar tripa.

Escoge un momento en que te sientas fuerte y en un entorno de confianza para enfrentarte a la ansiedad de dejar de hacer un gesto que te da seguridad”

“Acepta piropos. Y créetelos.

Se trata de entender que la imagen que tienes de ti misma no es la única posible y que si esa persona te está haciendo un cumplido es porque de verdad lo piensa”

”Valida el físico de otras personas.

No lo critiques, ni interna ni externamente. Si me estoy fijando, en este caso, en la tripa de los demás significa que también me estoy fijando en la mía”

”Háblate bien a ti misma y trátate con cariño.

Que hoy tengas la tripa hinchada no significa ” que seas horrible o que todo tu cuerpo esté mal“

”Rodéate de referentes con cuerpos diversos: envejecidos, racializados, gordos...

Tanto en tu día a día analógico como en el virtual de las redes sociales”

”Toma conciencia de tu postura y de que sea buena, tanto al caminar como al estar sentada.

Recuerda que lo importante es tener un abdomen funcional”

“Suelta y relaja tu cuerpo.

¿Cómo? Respirando, flexibilizando, moviéndote, soltando el aire, relajando la boca, los ojos, la lengua, suspirando, con bostezos, bailando, riéndote...”

Le hemos puesto mucho mimo a este reportaje, y hemos disfrutado mucho haciéndolo. Si te ha parecido útil y necesario, no dudes en compartirlo para que hagamos ruido!