Guía para escoger la base de maquillaje perfecta para ti

Ya desde la prehistoria ambos sexos utilizaban el maquillaje como forma natural de expresión de sus emociones, para celebrar o conmemorar actos públicos o simplemente para realzar y manifestar su belleza. Maquillarse era una forma de definirse, de dibujarse una identidad desde la creatividad y presentarse así ante el mundo. En Egipto por ejemplo existieron los primeros ungüentos hechos con arcilla que se utilizaban para oscurecer o matizar los colores del rostro.

Aunque el maquillaje ha evolucionado, la base es el punto de partida desde donde empieza el maravilloso juego de la creatividad sobre el rostro. Nos deja matizar, cubrir, improvisar y crear. Pero para empezar a hacerlo hay que tener en cuenta los tips básicos que van a ayudarnos a elegir el mejor maquillaje según nuestro tipo de piel.

¿Qué tipos de pieles existen y qué maquillaje me compro?

1. Tengo la piel grasa

Es, probablemente, la piel más fácil de distinguir porque tiene más brillos y su tendencia es acumular acné y puntos negros. El estrés, la alimentación o la falta de higiene facial –generalmente no limpiamos en profundidad, no retiramos bien el maquillaje…– afecta a nuestra piel, pero también factores internos, como las hormonas o la herencia genética, repercuten. El cuidado para este tipo de pieles es básico, no solo porque suele no gustarnos ese brillo en la piel, sino porque las irregularidades del rostro se hacen más visibles.

Resumiendo: ¿cómo sé si tengo la piel grasa?

  1. Tienes brillos, sobre todo en la zona T del rostro (frente, nariz, barbilla)
  2. El tacto de tu piel es aceitoso y frecuentemente tienes acné y puntos negros.
  3. No hay sequedad en partes como los pómulos o sienes.

¿Qué tipo de maquillaje elegir?

Opta por maquillajes ligeros matificadores. Puede ser compacto, en polvo o fluido, pero antes de aplicarlo es importante que le dediques un rato a tu piel para mimarla con cariño y limpiarla en profundidad. El agua micelar o el tónico pueden ayudarte, las toallitas desmaquillantes, aunque son muy prácticas, no siempre realizan una limpieza profunda y pueden ser demasiado agresivas para nuestra piel si, de forma diaria, frotamos con fuerza. Además, son muy contaminantes para el medio ambiente!

Los maquillajes de acabado mate controlan la grasa de la piel e impiden que se formen esos incómodos brillos, a diferencia de otras texturas más oleosas y densas con fórmulas más hidratantes. 

¿Cómo es mejor aplicarlo?

Con brocha o esponja para no volver a engrasarnos el rostro debido a la suciedad  de las manos. Una exfoliación semanal o jabones especiales hechos con arcilla son un plus para este tipo de pieles.

2. Tengo la piel seca

Es la piel más sensible y la que requiere un tratamiento de hidratación más constante, sobre todo en invierno, cuando el frío atraviesa nuestros rostros haciendo que se resequen con más facilidad. Para este tipo de piel, los jabones con el pH neutro y libres de perfumes y parabenos, o con aloe vera, son perfectos aliados que pueden ayudarte en la batalla de las sequedades, irritaciones o rojeces.  

Resumiendo: ¿cómo sé si tengo la piel seca?

  1. Sientes tu piel tirante y reseca.
  2. Los cambios de clima afectan directamente a tu rostro.
  3. Absorbe cualquier tipo de crema con muchísima facilidad o, cuando pasas un pañuelo por tu piel, no hay ni rastro de grasa.

¿Qué tipo de maquillaje elegir?

Huye de las bases mate que opacan tu piel y la oscurecen. Al haber perdido agua y no generar grasa, necesitas recuperar esa hidratación natural. Un maquillaje ultra hidratante hará que tu rostro se vea con muchísima más luz y conseguirá ese efecto jugoso que tu piel tanto busca.

La base de maquillaje de textura líquida, en barra o cremosa son perfectas para lograr un acabado brillante e hiperluminoso. Recuerda que los polvos o cualquier textura de acabado mate hará que tu piel se vea más áspera y menos flexible. Tu titular para comprar la base debería ser: ‘súper glowy, por favor’.

¿Cómo es mejor aplicarlo?

Puedes usar la mano para calentar ligeramente el maquillaje para que se asiente el producto de forma más natural sobre tu piel. Si no quieres que el resultado sea denso, tipo ‘máscara’, humedécete la piel antes y sobre todo, hidrátala. Para la aplicación puedes ayudarte de un pincel suave para perfilar bien todas las zonas. También la esponja o brocha puede ayudarte a repartir el producto si con tu mano no te sientes cómoda para hacerlo.

3. Tengo la piel mixta

Tiene las características de la piel seca pero también se le suman los de la piel grasa. Un 2x1 en toda regla, vaya. ¿Qué quiere decir esto? Que la piel mixta tiene brillos y es más porosa en la zona T, pero también es más reseca en la zona de los pómulos y otras partes donde carece de hidratación natural. De hecho, en algunos casos más extremos puede incluso sufrir descamación por las cejas, lo que hace que este tipo de piel tenga unas necesidades más concretas que hace que dificulten un poquito más la elección de base de maquillaje. Pero la buena noticia es que siempre hay soluciones, hablaremos de esto más adelante.

Resumiendo: ¿cómo sé si tengo la piel mixta?

  1. La zona T es grasa pero las mejillas y el contorno de los ojos es más reseco.
  2. Dependiendo del momento, la balanza se declina más hacia una piel seca o hacia una piel grasa.
  3. Puede haber perdido algo de flacidez.

¿Qué tipo de maquillaje elegir?

Ahora viene lo complicado. Si las pieles grasas tienen su tipo de maquillaje y las pieles secas también, ¿qué base de maquillaje es buena para mí si tengo de las dos? Sí, es cierto. No hay productos universales porque las fórmulas de la piel grasa no pueden ser las mismas que las de la piel seca y cada piel tiene unas necesidades diferentes que debemos respetar.

Cada zona ha de tratarse según el tipo de piel que represente, y aunque existen en el mercado productos para pieles mixtas, la recomendación es tratar la piel grasa con productos de piel grasa y la piel seca con productos para pieles secas. Resumiendo: dos tipos de maquillaje para tratar cada zona según sus propias particularidades, intentando que ambas bases sean ligeras y líquidas para que no haya desequilibrio en su aplicación. Una bb&cream natural también puede ayudarte para darle elasticidad e hidratación.

¿Cómo es mejor aplicarlo?

Antes de aplicarlo es conveniente limpiar bien tu rostro. Como con la piel grasa, es mejor que uses esponja o brocha evitando traspasar el sebo de tus manos a tu cara. Además, si usas un pincel, podrás repartir mucho mejor la base sin tener que dar demasiadas pasadas. El resultado es un look mucho más natural y esponjoso.

Ahora que ya sé cómo es mi piel, ¿qué tono de base escojo?

brazo colores base de maquillaje

La pregunta de las preguntas, la duda de las dudas, el dilema universal: ¿más claro, más oscuro, lo pruebo sobre mi muñeca o dónde? Espera, antes de entrar en materia es importante conocer qué tono de piel tienes, entendiendo que existen tres: tonos fríos, cálidos y cálidos más oscuros.

1. Elige un tono que sea un poquito más claro que tu tono natural de piel para que pueda mezclarse con tu propio color. A muchas personas nos gusta vernos morenas y tendemos a escoger bases más oscuras cuando lo correcto sería elegir una un poquito más clara y jugar con los polvos matizantes o de sol para darle esa profundidad al rostro con un tono más bronceado.
    2. Conoce tu piel en profundidad. Además del tono predominante en tu cutis, existen los subtonos: rosado, amarillo o neutro.
      · Rosado: Tu piel se pone roja con facilidad y le cuesta broncearse. Eres de colores plata. Te irán mejor los tonos rosados.
      · Amarillo: Te bronceas fácilmente. Eres de colores dorados. Te irán mejor las bases naturales, evita los rosados para que, al contacto con tu piel, no se forme un efecto anaranjado feo debido a los matices rosas de los maquillajes más fríos.
      · Neutro: Tienes una mezcla de amarillo y rosado. Cualquier combinación podría irte bien, pero ojo con los tonos demasiado amarillos. Nadie quiere parecer un Simpson. O sí, quién sabe :) 

        Nuestra base de maquillaje en Saigu Cosmetics

        bases de maquillaje saigu

        Las bases de maquillaje están formuladas con un 99,4% de ingredientes derivados naturales y un mínimo del 38% de ingredientes ecológicos. Su cobertura ligera es amable con la piel gracias a su textura nutriente hecha a base de aceites y ceras que proceden directamente de la naturaleza.

        Se trata de un maquillaje suave, modulable y de acabado luminoso. Al no ser de alta cobertura, intentaremos evitar aplicarlo con esponjas o materiales porosos ya que, además de desperdiciar mucho producto, estos se utilizan cuando quieres obtener un resultado difuminado y natural en bases más cubrientes que no el caso de la base Saigu.

        ¿Cómo escojo el tono?

        No te cierres a una sola tonalidad. El color de tu piel cambia a lo largo del año en función de la época. Para acertar tendrás que escoges la tonalidad y el subtono de maquillaje que más se asemeje a tu tono de piel con la garantía de que al tratarse de un fondo fluido poco cubriente, aunque no elijas el exacto, conseguirás una sintonía de color embelleciendo así tu piel.

        Velvet - claro, subtono rosado/neutro
        Gracia - claro, subtono amarillo
        Nina - medio, subtono rosado
        Coral - medio, subtono amarillo
        Nat - medio, subtono neutro
        Cleo - moreno, subtono amarillo/neutro
        Frida - oscuro, subtono amarillo

        Para facilitarte la selección del tono entre todas nuestras bases fluidas, hemos creado este cuestionario para que te sea más fácil la elección. Solo tienes que seleccionar el tipo de piel que tienes, el color, el subtono y te saldrá la base recomendada para ti.

         

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        ¿Cómo aplicar la base de maquillaje?

        Existen dos formas óptimas de aplicarla:

        1. Con la ayuda de tus dedos
        • Aplicación más concentrada, fácil y rápida.
        • Gracias al calor de tus manos conseguirás integrar mejor la base de maquillaje.
        • Desperdiciarás menos producto.
        2. Con brocha
        • Para diferentes acabados en función del tipo de brocha: natural, profesional, mofeta…
        • Aplicación rápida y precisa y con un resultado natural.

        ¿Y ahora?

        1. Limpia e hidrata tu piel. Una piel hidratada y luminosa es una piel más sana.
        2. Comienza aplicando la base en la zona T (frente, nariz y barbilla) para ir difuminando poco a poco con movimientos circulares, desde el centro hasta los extremos. No te olvides de tu cuello para evitar cortes de color.
        3. Para integrar por completo la base y evitar posibles marcas de aplicación, independientemente de si has aplicado el maquillaje con los dedos o con brocha, puntea tu rostro con ligeros toques utilizando tus dedos.

        ¿Cómo desmaquillarte el rostro... y hacerlo bien?

        Irse a dormir con la piel limpia es más importante de lo que crees. La suciedad se acumula en nuestro rostro a lo largo del día y las partículas de suciedad, contaminación, tabaco... quedan impregnadas en nuestra piel haciendo que envejezca y pierda su brillo y luz natural mucho más rápido. Además, las toallitas desmaquillantes, aunque son un remedio fácil para las que vamos con prisa, mueven la suciedad en lugar de limpiarla en profundidad. Así que hay que buscar otras opciones.

        1. Busca un producto de textura fluida. Una leche desmaquillante ligera que respete las características de tu piel, y extiéndela sobre tu cara con las manos limpias.
        2. Con un algodón o disco, retira el maquillaje de tu piel y cambia de algodón cuando veas que ya se ha adherido mucho producto. Si no, estarás ensuciando tu rostro en lugar de limpiarlo.
        3. Una vez tu rostro esté limpio, utiliza un tónico acorde a tu piel (piel grasa, seca, mixta). El tónico refresca, hidrata y prepara tu piel para la hidratación.
        4. Y ahora... ¡hidrata! La crema hidratante es como un beso de buenas noches, esa pequeña caricia que recompone tu rostro del todo y que la prepara para irse a dormir. Utiliza tu crema hidratante habitual y deja que penetre sobre tu piel dando pequeños golpecitos con tus dedos.

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