¿Somos hipócritas en Saigu Cosmetics por hacer descuentos en black friday?

El consumismo no es sostenible. El consumismo es lo contrario de sostenible y probablemente la campaña de descuentos del Black Friday sea la máxima expresión del consumismo más salvaje. Así que, ¿cómo puede una marca, que se hace llamar sostenible, unirse al Black Friday sin que sea una contradicción? Te vamos a explicar nuestro punto de vista para que decidas por ti mismo/a la respuesta a esta pregunta.

La cultura de 'lo barato'

Desde hace décadas vivimos en una cultura de 'comprar lo máximo al menor precio'. Está totalmente normalizado en nosotros y no nos imaginamos que pueda ser de otra manera, pero esto tiene unas consecuencias. Para bajar esos precios las marcas han ido despidiendo a sus trabajadores locales y llevando su producción a otros países donde se cobra mucho menos. Para ahorrar costes también incurren en prácticas contaminantes con los ecosistemas generando un impacto global. De esta manera el planeta está rebosante de basura de objetos que tiramos para comprar unos nuevos que no necesitábamos.

Probablemente, cuando ves un descuento del 30%, 50%, 70%, te sientas afortunado/a por haber encontrado un chollo. Pero no te das cuenta de que la marca no hace reducciones de precios para hacerte un favor, sino para hacerte comprar algo que, sin ese descuento agresivo no hubieses comprado. Es decir, que estimula tu consumismo y tu necesidad de tener objetos. Es algo que, a estas alturas, está tan implementado en la sociedad, que para una marca es prácticamente imposible sostenerse económicamente o crecer sin entrar en la dinámica de descuentos.

Entonces, ¿qué hacer para encontrar un equilibrio entre tener crecimiento, ser una marca relevante, sin estimular el consumismo? En Saigu Cosmetics elegimos hacer descuentos no agresivos, es decir, por debajo del 30%. De esta manera creemos que, si te estás pensando probar los productos, o, si necesitas reponer algo, es un aliciente para comprar, pero no tan grande como para que lo hagas de manera impulsiva para no perder la oportunidad.

El crecimiento de la marca

¿Y por qué necesitamos crecer?, te preguntarás, ¿por qué no nos quedamos como una pequeña marca local que pueda sostener a un equipo pequeño y ya está? Pues porque no creamos Saigu Cosmetics para hacer dinero ni para vivir de ello sino para impulsar un cambio en la industria. Te puede parecer ambicioso o hasta utópico, y lo entendemos, pero nadie nos puede impedir soñar, ni luchar por convertir esos sueños en realidad. 

Entonces, si soñamos con una industria de la cosmética más sostenible, menos contaminante, con un consumo más responsable, con que nuestro planeta recupere la biodiversidad que ha perdido y las personas tengan la justa remuneración por su trabajo... ¿crees que lo podemos hacer si nadie sabe que existimos? Las grandes multinacionales que se han acostumbrado a competir en precios, a producir barato, a no prestar atención a la contaminación... ¿crees que se plantearán un cambio en sus procesos si una pequeña marca que se llama Saigu Cosmetics y aboga por la sostenibilidad vende 4 pintalabios al año y tiene una comunidad de 200 personas?

A dónde va el dinero

Es muy habitual pensar que el dinero es maligno, que el capital es despiadado y que, para ser buena persona, hay que vivir fuera del sistema. Pero nosotros pensamos que el dinero es neutro y que con él se puede, desde financiar guerras, hasta repoblar bosques. Es simplemente una herramienta que te permite hacer cosas. Yendo un poco más lejos, nos parece que podemos conocer los intereses de una sociedad analizando dónde va su dinero.

¿Y quién genera dinero en este mundo? (más allá de los que lo heredan de generación en generación) Nuestro dinero se va a los futbolistas que nos entretienen y los actores que nos permiten desconectar, a las personas que tienen un modelo de belleza que queremos reproducir... el dinero también va a marcas que nos venden ropa barata sin prestar atención a nada más, o a cadenas que nos dan de comer por poco dinero y, para abaratar costes, se hacina a animales en jaulas.

Cuando compras, estás votando

El concepto de que 'cada compra que hacemos es un voto que emitimos por el mundo en que queremos vivir' ya es un clásico entre los que luchamos por la sostenibilidad. Con cada producto que añadimos al carrito del super, cada regalo de Navidad y cada compra online estamos validando las prácticas de esas empresas. Y, si no sabemos cuáles son, si no preguntamos, damos a entender que no nos importa mientras sea económico y lo tengamos a mano. 

Así que, si en Saigu Cosmetics queremos generar un cambio, necesitamos ser relevantes, conseguir atraer la atención de las personas y de otros actores de la industria. Solo atrayendo el dinero en esta dirección podremos financiar procesos que nos hagan todavía más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Así, surgirán más marcas que luchen por la sostenibilidad y, las que todavía no lo hacen, cambiarán para ponerse al día. Las personas se volverán más exigentes y, las marcas, más transparentes hasta que un día ser sostenible sea lo normal y ya ni lo tengamos que anunciar.

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Reconectarse con lo sencillo, esa es la idea.

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En Saigu sabemos a dónde queremos llegar, pero también sabemos dónde estamos. Ese camino no se recorre solo ni se hace en un día. Si queremos cambiar la industria, tenemos que hacerlo desde dentro y, para ello, debemos conocer sus reglas y jugar con ellas sin perder de vista nuestros objetivos a medio y largo plazo. Y, en este sentido, la campaña del Black Friday, que en nuestro caso se llamará Green Week y viene cargada de sorpresas, es una herramienta más que nos ayuda a dar pasos hacia ese mundo que queremos construir. 

 

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