Los secretos de maquillaje natural de Cleopatra que todavía utilizamos hoy

Cleopatra es una de esas mujeres poderosas que la historia ha colocado sobre un altar, pero además de coronarse como la reina más joven de Egipto, también redactó tratados médicos, fue diplomática, comandante naval y lingüista. Y la faraona, al igual que el resto de sus contemporáneos, también mantuvo una gran preocupación por la estética. Su atuendo, un homenaje al de la diosa Isis, es tan icónico como su maquillaje de 'cola de golondrina', que, salvando ciertos matices, a día de hoy aún lucimos. 

Una tradición milenaria

En el Antiguo Egipto, cuidar el cuerpo, el hogar más sagrado que pudiera existir, era un sumo mandamiento. Por esta razón, sus habitantes idearon técnicas para sobrevivir a las extremas condiciones climatológicas y a las distintas adversidades –como los mosquitos, transmisores de infecciones– que pudieran presentarse en la tierra en la que residían; véase las voluminosas pelucas que portaban, elaboradas con cera de abeja. ¿Su fin? Servir como escudo frente a las altas temperaturas y los parásitos como los piojos. 

A su vez, la leyenda dice que el maquillaje se inventó cuando Horus perdió el ojo durante un combate a mano armada con su tío Seth. El mito afirma que el dios comenzó a utilizar productos cosméticos para disimular el percance. Eso sí, el maquillaje no solo era concebido como un recurso en vida: para alcanzar el más allá era necesario que el cuerpo estuviera correctamente acicalado y embalsamado, razón por la que se han descubierto peines, ungüentos y espejos junto a las momias.

Resinas, henna –utilizada para pintar las uñas–, aceites –que aliviaban la piel quemada por el sol–, kohl, colirios, tratamientos antiarrugas –algunos, elaborados con mirra– y carmín para labios y mejillas son algunos de los básicos de la civilización que se asentó a orillas del río Nilo. Mientras que sus sombras de ojos negras estaban compuestas por plomo (un ingrediente que ahora está prohibido) y, en menor medida, por antimonio, óxidos de manganeso o carbón negro, los tintes verdes provenían de la malaquita molida Siria; los celestes, del lapislázul; y los rosados, de plantas como la rubia roja. 

Hoy en día el maquillaje natural ha evolucionado mucho y, aunque hemos aprendido mucho de nuestros antepasados egipcios, también hemos ido cuestionando sus prácticas y abandonando aquellas que la ciencia moderna ha demostrado que son incompatibles con la salud. Como te hemos contado en otros artículos, no porque un ingrediente proceda de la naturaleza tiene que ser inocuo y el de los metales pesados es un ejemplo perfecto.

El veneno de Cleopatra

Los impecables trazos negros que se prolongaban por los párpados de Cleopatra hasta alcanzar su sien llevaban este ingrediente que hoy en día está prohibidísimo en cosméticaLos componentes utilizados para su elaboración eran plomo y un par de sales de dicho elemento químico: lauronita y fosgenita, minerales tan imprescindibles como difíciles de obtener, ya que su producción era el resultado de cuarenta días de complejos procesos químicos. 

Tal y como apunta un estudio realizado por científicos del Museo del Louvre y el Centro Nacional para la Investigación Científica en Francia, en esa época se consideraba que el maquillaje de ojos era una barrera antibacteriana. Estaban convencidos de que la galena (sulfuro de plomo), uno de los ingredientes base del famoso kohl, actuaba como antiséptico y protector solar. Sin embargo el plomo es un metal pesado que desde hace décadas ha dejado de figurar en las fórmulas cosméticas por considerarse que genera dermatitis, eccemas, descamación y por absorberse a través de la piel y acumularse en los órganos provocando, directamente, envenenamiento.

Pero más allá de sus ingredientes, el maquillaje de Cleopatra y los egipcios pasó a la historia por su forma icónica que todavía hoy en día seguimos utilizando.

El eterno 'cat eye' 

El mundo del maquillaje se divide entre los adeptos a la mirada felina y los detractores. Josephine Baker, Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, Twiggy, Sophia Loren, Hedy Lamarr, Elizabeth Taylor –quien encarnó a la mismísima Cleopatra en los años 60– o Amy Winehouse son algunas de las personalidades que, desde los felices años 20 hasta el siglo XXI, han puesto el ojo de gato en el punto de mira

¿El origen? Esta técnica se remonta al Antiguo Egipto, por supuesto. De Nefertiti a Cleopatra, pasando por Seti I: no había faraón, independientemente de su género, que se resistiera a esta tendencia, ya que era un símbolo de estatus social. 

Son tres las etapas que conforman la historia del maquillaje egipcio: la primera, bautizada como uadyu, estuvo vigente hasta la hasta la IV dinastía y consistía en pintarse una raya verde en el párpado inferior; el estilo mesdemet, que recrea el ojo de Horus con kohl, fue el siguiente (el primer cat eye); y, por último, la 'cola de golondrina', una línea paralela a la ceja que llega hasta la sien, marcaría la tercera etapa. 

El delineado de ojo de gato es de los más antiguos del mundo y, simplemente por ello, este remoto truco de belleza merece ser venerado. Dicho y hecho: el cat eye ha pisado con fuerza también en los grandes desfiles de la temporada primavera/verano de 2021. 

La salud y la belleza

Si Cleopatra levantara la cabeza, estamos convencidos de que lo haría convertida en una mujer moderna y, con su preocupación por el cuerpo y los avances científicos, sería una adepta del maquillaje natural y vegano. Si quisiera reproducir su famoso cat eye podría utilizar el lápiz de ojos cremoso de Saigu que ha sido formulado para cuidar de la mirada con ingredientes activos naturales entre los que priman el aceite de ricino y la vitamina E. 

Mientras que el primero es el remedio de toda la vida para hidratar la piel y tratar los problemas de cabello, ayudando a fortalecer cejas, pestañas y melena mediante el estímulo de los folículos pilosos, la vitamina E tiene múltiples beneficios para el organismo: posee un gran poder antioxidante, refuerza el sistema inmunológico, es imprescindible para el correcto funcionamiento de la retina y está relacionada con la fertilidad. 

Así la faraona se daría cuenta de que la belleza y la salud están estrechamente ligadas y que, a diferencia de los peligrosos compuestos que usaban en su época, hoy en día podemos estar tratando la piel con ingredientes activos naturales a la vez que la embellecemos y seguimos reproduciendo su mítico maquillaje de ojos.

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