Qué es el minimalismo y cómo puedes ayudar con él al planeta

Probablemente cuando pienses en minimalismo lo primero que te venga a la cabeza sea un catálogo de decoración con muebles de líneas sencillas, sobrias y austeras. Pero el minimalismo va mucho más allá del arte y la arquitectura. Se trata de un estilo de vida que busca ir a lo esencial reduciendo todo lo superfluo. Si quieres saber en qué consiste es tan sencillo como abrir tu armario: observa la ropa que hay y piensa en cuánta te has puesto en los últimos seis meses. Puedes repetir lo mismo con los cosméticos que se amontonan en las baldas del baño o con todos los libros aún sin comenzar que cogen polvo en tu estantería.

Lo cierto es que invertimos una enorme cantidad de tiempo y energía en obtener dinero con el que comprar productos que acumulamos ‘por si acaso’ los necesitamos algún día. Y en momentos como los que vivimos en la cuarentena nos golpea una realidad insoslayable: tenemos muchas más cosas de las que realmente necesitamos. El minimalismo busca romper con ese consumismo desenfrenado que tenemos tan interiorizado. No se trata de renunciar a todas nuestras posesiones materiales ni de convertirnos en Marie Kondo de la noche a la mañana. Basta con que repensemos la relación que tenemos con los objetos que nos rodean y priorizar aquellos que realmente sean importantes para nosotros. De este modo mejoraremos nuestro estado emocional al tiempo que ayudamos al planeta.

 

 

 

Minimalismo, un respiro para el medio ambiente

Un gesto tan cotidiano como pasar por la caja registradora puede contribuir a cambiar el mundo. Quizás suene grandilocuente, pero lo cierto es que no somos conscientes de nuestro poder como consumidores. Cada objeto que llega a las baldas del supermercado lleva implícita una huella ecológica resultante de la energía, el agua y los materiales empleados durante su proceso de elaboración. A ello se le suma la contaminación generada durante su empaquetado, transporte y distribución. Por eso reducir el consumo es uno de los principales ejes del minimalismo para dar un respiro al medio ambiente.

Pero no se trata únicamente de reducir el consumo, sino de apostar por calidad en vez de cantidad. La próxima vez que salgas de compras piensa si prefieres adquirir seis camisetas de moda low cost fabricadas en condiciones cuestionables en el otro extremo del planeta o dos prendas de calidad elaboradas a nivel local que respeten los derechos de los trabajadores y del entorno. Si optas por la segunda opción, no solo estarás ayudando a reducir el impacto medioambiental de tu compra, sino que estarás contribuyendo a mejorar tu economía. Ten en cuenta que la durabilidad de los productos de buena calidad suele ser mayor que la de aquellos elaborados en serie, así que al final se trata de una inversión. Además, al ser más selectivo con los productos que compras, te aseguras de que les darás uso y te reportarán mayor bienestar.

minimalism

El apego material, una manera de llenar vacíos

Más allá del consumo es importante reflexionar sobre nuestra relación con los bienes materiales, que puede convertirse en una fuente de sufrimiento. Diversos estudios científicos apuntan a que el apego a los objetos es un mecanismo mental con el que tratamos de llenar necesidades emocionales y obtener una sensación de seguridad y control sobre nuestras propias vidas. Se trata de un proceso que interiorizamos desde niños, por lo que resulta fundamental aprender a desprendernos de lo que no necesitamos. Para ello, la filosofía minimalista apuesta por reducir todo a su esencia para que lo que poseemos no termine poseyéndonos.

¿Cómo llevar el minimalismo a la práctica?

Este movimiento no se queda solo en el plano material, sino que también aboga por limpiar la mente de aquellas ideas, hábitos o relaciones que solo generen ruido y desorden mental en nuestro interior para poder concentrar nuestras energías en las actividades y experiencias que realmente nos llenen. Un ejemplo de ello lo encontramos en figuras de la talla de Mark Zuckerberg, quien viste siempre con ropa similar para ahorrar tiempo en la toma de decisiones banales y centrarse así en sus proyectos empresariales. O en el 'Proyecto 333', un reto consistente en pasar 3 meses utilizando únicamente 33 prendas de vestir reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y aprender a vivir con menos.

Sin embargo, hay tantas formas de abordar el minimalismo como personas dispuestas a sumergirse en esta filosofía. Es posible comenzar por pequeñas acciones como eliminar las apps que ya no uses de tu móvil o haciendo una limpieza de todos esos cosméticos que llevas años sin usar. Lo importante es que dejes hueco, dentro y fuera de tu mente, para las cosas realmente importantes. Que, como dice ese viejo refrán, nunca son cosas.

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