3 motivos que explican el auge de la cosmética coreana

¿Has escuchado hablar de la música K-Pop? La fiebre de este género musical ha llenado estadios por toda Europa y Occidente ha comenzado a arropar esta cultura de Corea del Sur que no solo alberga la música sino también otras tendencias como la cosmética: la ya conocida K-beauty. Pero ¿cuáles son los motivos que hacen que este tipo de maquillaje sean tan bienvenido en Occidente? Hay tres puntos que lo convierten en una atractiva tendencia a la que todxs queremos sumarnos. Algunos de ellos tienen más peso que otros pero los tres generan un cóctel que hace que esta cosmética sea inequívoca.

 

El exterior

La primera vez que compré un producto de cosmética coreana no lo supe. Recuerdo estar en una tienda que vende maquillaje, cremas y demás elementos que giran en torno a este universo de la belleza de diferentes marcas, cuando lo vi. Estaba buscando una mascarilla, de estas que te apetece utilizar un domingo por la tarde. Me llamó la atención un sobre lleno de colores con un osito panda como protagonista. Me resultó tan bonito que lo seleccioné. Esta introducción de una experiencia personal me parece la más adecuada para hablar sobre el atractivo de los productos de cosmética coreana.

 

Los envases y el packaging de marcas como Tony Moly, Dewytree o Missha están tan bien trabajados y pensados que cualquier persona le resultaría agradable tenerlos o bien en un neceser de maquillaje o entre las estanterías del baño. No parece un motivo —al menos no único— para que esta cosmética se gane un lugar entre nuestros productos estrella. Pero lo es. Su creación sin freno de formatos divertidos y originales hacen que el producto entre, en primer lugar, por los ojos y atrape la atención del consumidor para que el interés crezca.

 El interior, lo más importante

Una vez que aparece el interés entra en juego el segundo motivo. En este caso el que más peso tiene. Dos vías lo caracterizan: en primer lugar sus texturas naturales, agradables para la piel y sus productos con fórmulas sin tóxicos y extractos naturales que, en principio (aunque no conocemos bien las leyes coreanas), no se testean en animales. Esta forma de abordar la cosmética ya se gana un espacio entre nuestras consciencias que, cada día, quieren trabajar más por un planeta sano, sin contaminación ni maltrato.

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Con esta base aparece la manera que tienen estas empresas de entender y comunicar la importancia del cuidado de la piel. Este tratamiento empieza hablando de la limpieza, algo que forma parte del ritual coreano casi como un mantra. En primer lugar entienden que la piel debe limpiarse dos veces: eliminar el maquillaje con productos con base de aceite y luego una limpieza minuciosa de los poros, para que no haya restos de la contaminación del aire ni del maquillaje utilizado a lo largo del día. Para llevar a cabo esta rutina tienen un conocimiento profundo de los productos que deben utilizar. Es por ello que existe una gama enorme de productos pensados para abordar preocupaciones específicas. 

Esta manera de crear un universo dentro de la cosmética tiene, además, un motivo de peso: dentro de su cultura la salud de la piel está ligada a la salud en general. Estos productos coreanos son utilizados al igual por mujeres que por hombres porque tienen un perspectiva holística de la salud: no importa la estética, al menos no tanto como el cuidado de la piel. Si se tiene un estilo de vida saludable y equilibrado no solo es importante la alimentación y el ejercicio sino también esta especie de ‘mantenimiento’ del cuerpo y la piel.

 

 

Así, entre el uso de productos naturales y la perspectiva saludable que rodea toda la cosmética coreana, se entiende que atrape el interés más allá de sus propias fronteras y que se transforme, sin duda alguna, en una tendencia que se adapta a la demanda del consumidor o consumidora actual.

El gasto

Este motivo es la guinda del pastel. Cuando hablas de las cualidades de la cosmética coreana se abre un universo sumamente atractivo. Todas las ventajas con las que cuenta forman una fusión altamente deseada. Es sencillo, en este punto, pensar que se trata de un producto no solo exclusivo sino también costoso, de precios altos. Pero no. Se trata de un maquillaje bastante asequible. Estamos ante una cosmética que encuentra el equilibrio ideal entre la calidad y el precio. Puedes disfrutar de un cuidado de la piel amplio (con muchas opciones según lo que quieras tratar concretamente) y que no supone un gasto grande. 

 

Para poner algunos ejemplos puedes encontrar crema de bambú de la marca Tony Moly para limpiar las impurezas de la piel por menos de cinco euros o también un conjunto de mascarillas para el rostro completo o solo para el contorno de los ojos por menos de tres euros. Missha es otro ejemplo. Se trata de una marca con más calidad por la precisión de sus productos y esto hace que sus precios sean más altos pero tampoco descabellados. Una de las estrellas de esta marca es su esencia facial la cual cuenta con altas propiedades hidratantes que hacen que el rostro recupere el equilibrio natural de la piel favoreciendo su elasticidad. Su precio es menor a 45 euros y se coloca por gotas, con lo cual tiene una larga duración.

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