Atravesar el cáncer de mama me hizo mejor persona y mejor maquilladora

Escuchar hablar a la maquilladora Naara Sirera (Castellón, 1984) sobre su cáncer de mama es desconcertante. Por un lado, lo cuenta con naturalidad y entre bromas porque pretende derribar tabúes sobre esta enfermedad que cada 19 de octubre tiene su día mundial. Pero, por otra parte, dice frases que hielan la sonrisa: “Llego a ir dos semanas más tarde al médico y hoy no estaríamos teniendo esta conversación”. 

En Saigu Cosmetics conocemos a Naara por su escuela de maquillaje en Barcelona y por el contenido que crea en su cuenta de Instagram en la que tiene una comunidad cada vez más grande. Nos encanta porque está especializada en diferentes afecciones de la piel como la rosácea, el vitiligo, melasma, etc. Y a ella le encanta Saigu porque compartimos la filosofía de mejorar pero no esconder. 

Sin embargo, no habíamos entrado a hablar tan en detalle sobre el por qué de su especialización como profesional. Tampoco sabíamos que da talleres de maquillaje gratuitos en la Asociación contra el Cáncer para pacientes oncológicos en los que explica todo lo que ella tuvo que ir aprendiendo por sí misma durante su tratamiento. Así que decidimos contar su historia y también grabar esa sesión de consejos para que ninguna persona vea desierta su búsqueda en google de: ‘cómo me puedo maquillar si tengo cáncer’. 

*Aclaración a pie de página.

Un diagnóstico devastador

Lo cierto es que el diagnóstico se estampó contra la vida de Naara como bola de derribo. Se llevó por delante medio pecho izquierdo, su posibilidad de ser madre, la pareja con la que se acababa de casar y el estudio de maquillaje que acababa de abrir. Y, sin embargo, hoy, diez años más tarde, ha logrado reconstruirse como persona, la cirugía reconstructiva le devolvió el pecho e incluso ha conseguido construir una familia en un giro de guión que nunca hubiese podido esperar en el momento del golpe. 

Tenía 27 años y llevaba tiempo notando varios bultos en el pecho pero, después de consultarlo varias veces, se quedó tranquila. “Me dijeron tantas veces que era muscular, que al final me lo creí”, relata Naara y además ella no entraba en las estadísticas. Según los datos más recientes el cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres de entre 35 y los 80 años, y se insiste en que el bulto no suele doler. Pero a ella sí le dolía y era demasiado joven, así que no le hicieron caso hasta que fue casi demasiado tarde. 

Recién casada y con su propio estudio de maquillaje abierto hacía dos meses, de pronto le dijeron que “tenía cuatro tumores a un milímetro de convertirse en metástasis”, recuerda Naara. Después del shock y de la llorera vino la operación y el tratamiento. En total se tuvo que someter a 30 sesiones de radioterapia, quimioterapia oral y después tuvo que pasar cinco años tomando pastillas supresoras de los estrógenos para evitar que se volvieran a reproducir los tumores.

La pasión por el maquillaje

Durante ese proceso su pareja se rompió. “Un cáncer te puede unir como pareja o te puede alejar. A nosotros nos separó”. Y después de un tiempo también acabó cerrando el estudio porque no le daba el alma. Pero no abandonó su pasión, de hecho fue lo que la mantuvo a flote durante todo ese largo tratamiento: “Si yo hubiera trabajado en otro sitio, habría caído en depresión. Cuando haces algo que te gusta, aunque trabajes mucho, es muy diferente”.

En esa época también empezó a aprender qué tipo de productos de maquillaje podía seguir utilizando y cuáles no. De la necesidad de hidratar y nutrir la piel como nunca y de cuál era la mejor manera de dibujar las cejas o de simular las pestañas que se caen durante el tratamiento. “Me sentí mal porque no tenía ninguna formación previa, creo que todos los maquilladores deberíamos aprender para que, si nos viene un paciente oncológico sepamos hacer nuestro trabajo”.

Cuando conoció a su actual pareja, lo primero que le dijo Naara es que tuviera en cuenta que no podía ser madre porque su cáncer estaba vinculado a sus hormonas y, después de cinco años de tratamiento antiestrogénico, era prácticamente imposible. Pero, cuando le dieron el alta, los astros se alinearon y se quedó embarazada de mellizos. Un niño y una niña que ahora tienen tres años y con los que Naara cree que el ‘universo’ ha saldado la gran deuda que tenía con ella. 

Una persona diferente

La Naara de hoy tiene poco que ver con la Naara que derribó el diagnóstico de cáncer de mama hace 10 años. La nueva versión de sí misma ya no se enfada por las pequeñas cosas ni se frena por pequeños contratiempos. “Eso que dicen de que el proceso del cáncer hace que cambies tu manera de ser es totalmente cierto. A mí me cambió la forma de verlo todo, hasta la belleza”.

Y también le dio fuerzas para volver a poner en pie su escuela de maquillaje. En ella imparte cursos presenciales y online para que a ningún profesional le tiemble el pulso ante una piel diferente ni ante una persona en tratamiento por cáncer. 

Para nosotros en Saigu es un honor que nos haya permitido contar su historia y compartir sus conocimientos sobre maquillaje oncológico. Labores como la suya dan sentido a nuestro trabajo, nos inspiran para seguir adelante y esperamos que a ti también te recuerde que la vida es hermosamente corta.

 

*Aclaración:

Los consejos que se dan en el vídeo que acompaña este texto son genéricos y orientativos derivados de la experiencia personal y profesional de la maquilladora Naara Sirera. La utilización de estos productos en pacientes en tratamiento oncológico no está avalada por ningún médico especialista ni por un estudio específico. Por favor, antes de usarlos consulta con tu médico enseñándole los ingredientes para que te asegure que son adecuados para tu caso en concreto.

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