5 mujeres revolucionarias que están cambiando el planeta

Revolución tiene nombre de mujer. Y sin embargo, el papel del género femenino en la historia de las luchas sociales y políticas ha quedado siempre relegado a los márgenes de los libros de texto. Tal y como decía Virgina Woolf, durante la mayor parte de la Historia anónimo era en realidad una mujer. Y al igual que las artistas y las escritoras, muchas activistas que han dedicado su vida a hacer de nuestro planeta un lugar más justo y habitable han sido tradicionalmente invisibilizadas.

Pero algo está cambiando. Ahora que el feminismo grita fuerte en las calles que “sin nosotras no se mueve el mundo” y que jóvenes como Greta Thunberg han sacado los colores a los líderes mundiales, se multiplican los ejemplos de mujeres revolucionarias y valientes que están cambiando el planeta. Te dejamos aquí cinco historias con rostro femenino que te harán recordar que hasta el cambio más profundo empieza por el primer paso.

Alexandria Ocasio-Cortez

 

 

Recuerda este nombre, porque muchos ya aseguran que será el de la primera presidenta de la historia del país más poderoso del mundo. A sus 30 años, Alexandria Ocasio-Cortez se ha convertido en la congresista más joven escogida hasta la fecha en Estados Unidos y en un fenómeno que ha sacudido la vida política norteamericana. No es para menos. Hasta hace apenas dos años trabajaba como camarera para poder pagar sus préstamos universitarios. Pero la llegada de Donald Trump al poder le obligó a tomar partido y decidió presentarse a las primarias del partido demócrata en Nueva York.

“Se supone que las chicas como yo no se postulan para un cargo público”, aseguraba en su video de candidatura, en el que reivindicaba con orgullo su origen puertorriqueño, su posición económica humilde y su juventud. Ganó contra todo pronóstico y se convirtió en un símbolo de cómo la gente corriente puede llegar a las instituciones. Su discurso feminista y antirracista ha provocado más de un quebradero de cabeza al presidente norteamericano y le ha convertido en un icono de la política millennial, con más de 4 millones de seguidores en Instagram.

Amika George

amika george

Cada mes, cuando les llega la menstruación, miles de adolescentes británicas se ausentan de las escuelas. ¿El motivo? Sus familias no tienen ingresos suficientes para darles acceso a compresas o tampones. Cuando Amika George, una joven británica de 19 años, se enteró de que una de cada diez jóvenes en su país sufría pobreza menstrual, no lo dudó. Puso en marcha un movimiento social, ‘Free Periods’, para exigir al gobierno británico que suministrara de manera gratuita productos de higiene íntima femenina en los institutos ingleses. Pretendía combatir así el estigma que sufren todas esas jóvenes que se ven obligadas a usar calcetines, papel higiénico robado o trozos de camisetas viejas como sustitutos de las compresas.

Su protesta, que empezó con un post lanzado desde su cuarto una tarde de domingo, ha logrado alcanzar tanta fuerza que el Ministro de Hacienda británico se comprometió hace unos meses a implantar la medida. Su éxito demuestra esa frase que sostiene que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, es capaz de cambiar el mundo.

Hunter Schafer

 

 

Con tan solo 20 años, la actriz de ‘Euphoria’ ha logrado enamorar a medio planeta interpretando a Jules, una adolescente trans en la serie revelación de la temporada. Pero la personalidad de la actriz es todavía más magnética que el maquillaje del personaje que le ha catapultado a la fama. Desde muy pequeña, Hunter tuvo claro que su identidad de género no se correspondía a la que ponía en su partida de nacimiento. Y en 2016 se querelló contra su Estado de nacimiento, Carolina del Norte, tras la aprobación de una ley que obligaba a los estudiantes de los institutos públicos a usar el baño del género que les habían asignado al nacer, discriminando así a los jóvenes trans. Su intensa movilización contribuyó a la derogación de esta polémica normativa.

Hunter es un ejemplo de cómo usar la condición de icono público para mejorar la situación de colectivos vulnerables: con su papel en la ficción de HBO ha logrado visibilizar y normalizar a personajes trans más allá de los estereotipos. Porque Jules no se define únicamente por su identidad de género, sino que tiene una personalidad compleja y polifacética, como la actriz que la encarna. No en vano Hunter Schafer no se limita a su faceta de intérprete, sino que ha trabajado como ilustradora y ha desfilado para marcas como Dior, Versace o Tommy Hilfiger. Una vida intensa y comprometida, que rompe esquemas e inspira a partes iguales.

Melati e Isabel Wijsen

Todo empezó con un pequeño gesto. Hace tres años, Melati e Isabel, dos hermanas de Bali de 10 y 12 años, se cansaron de ver cómo el paraíso natural en el que vivían sufría los efectos de la contaminación por bolsas de plástico. Empezaron sin grandes expectativas, limpiando las playas en una iniciativa a la que pronto se sumaron amigos y compañeros de pupitre. Pronto su proyecto alcanzó tanta fuerza que decidieron fundar una ONG, 'Bye Bye plastic bags', con el objetivo de erradicar en su país el uso de estas bolsas que solo se usan unas horas, pero que tardan cientos de años en desaparecer.

Tras ver cómo sus peticiones eran ninguneadas por los cargos políticos de Bali, optaron por iniciar una huelga de hambre que desembocó en el compromiso gubernamental de prohibir este material. Desde el año pasado, las bolsas de plástico son solo un recuerdo esta isla de Indonesia, lo que pone de manifiesto como a veces, la inocencia de los más pequeños puede agitar las conciencias de toda una sociedad.

Pamela Palenciano

Hay revoluciones que se gestan poco a poco, lejos del foco mediático. Es el caso de la protagonizada por Pamela Palenciano. Esta actriz y monologista de Jaén no acapara focos, pero ha puesto luz en la vida de cientos de mujeres víctimas de la violencia machista. Porque, desde hace más de una década, recorre institutos, centros culturales y plazas con su monólogo 'No solo duelen los golpes', donde narra en primera persona la relación de maltrato que vivió con su primer novio, Antonio, entre los 12 y los 16 años.

Su testimonio -que incide en que el amor de verdad no duele- ayuda a las jóvenes a detectar las primeras señales del abuso machista. La pieza no juzga a las mujeres atrapadas en relaciones tóxicas, sino que conecta con ellas en un espectáculo en el que se pone de manifiesto esa antigua consigna feminista que asegura que lo personal es político. Y, a veces, atreverse a compartir lo personal ya es todo un acto de rebelión.

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