No me maquillo para tapar defectos sino para sacarme brillo

Durante siglos las mujeres hemos vivido en la falta de amor propio por estar sentadas a la sombra, en segunda fila. Nos habían hecho un molde y las partes de nosotras que no entraran ahí, había que reprimirlas, cortarlas o taparlas. Así nos enseñaron a escondernos con maquillaje. A crear con él una máscara y agazaparnos detrás esperando a que el día llegara a su final.

Pero hoy nos estamos sacudiendo todas esas tonterías. A través del, tan necesario, movimiento feminista estamos liberándonos de los límites que la sociedad y nosotras mismas nos habíamos impuesto. Cada día es una nueva oportunidad para querernos más y para mirarnos al espejo y decirnos lo bonitas que somos.

 

Así que ahora usamos el maquillaje para brillar. La belleza está en lo más profundo de nuestros ojos y el rimmel la enmarca como si de una obra de arte se tratara. Igual que un pintalabios que colorea las palabras que salen de nuestra boca. El maquillaje nos ayuda a expresar lo que llevamos dentro usando nuestra cara como lienzo. Porque ya no es hora de ser como todo el mundo y buscar la aprobación de los demás. Ha llegado el momento de sacar a la luz lo que te hace única e irrepetible.

Tu autoconfianza está arraigada en un lugar muy profundo de ti. No depende de que salgas a la calle con o sin pintalabios. Todo dependerá de cómo te levantes ese día y lo que quieras transmitirle al mundo. ¿Quieres un rojo carmín para mostrar a la diosa que llevas dentro? ¿o prefieres un rosa chicle para jugar a ser una niña traviesa?

Maquillaje y feminismo

No son pocas las voces del movimiento que nos intentan homogeneizar para darnos el carné de feminista. Te tienes que vestir de esta o aquella manera, debes hacer esto o lo otro con tu sexualidad y parece como si te maquillaras fueras menos moderna o te estuvieras dejando llevar por los dictados de la sociedad.

Pero no se dan cuenta que simplemente estamos saliendo de un molde para entrar en otro. Aquí lo verdaderamente revolucionario es dejar que cada mujer se exprese a su manera, sin ponerle límites y respetarla aunque no coincida con nuestras ideas.

 

En lo que tenemos que trabajar es en empoderarnos las unas a las otras, conseguir que los niveles de autoestima de las mujeres lleguen hasta el nivel en que sepamos lo que merecemos, lo que valemos y lo que podemos aportar. De esta manera podremos expresar todo lo que llevamos dentro a través de todas las facetas de nuestra vida. El maquillaje que elijamos, la ropa que nos pongamos, el discurso que tengamos o la actividad que desarrollemos.

Con cada una de ellas podemos mandarle un mensaje al mundo. Podemos elegir qué tipo de ropa llevamos, dónde está confeccionada y por quién, igual que pasa con el maquillaje. No es lo mismo ni para nuestra piel ni para el medio ambiente, usar maquillaje con ingredientes naturales, de elaboración local y con materiales reciclados y reciclables.

 

De manera que nadie puede ni debe decirte lo que hacer para mostrar tu compromiso con las mujeres y el planeta en el que vives. Porque tú eliges el camino que quieres seguir para hacer un mundo mejor y cuando consigues ser auténtica, lo único que te queda es inspirar a las demás para que también lo sean.

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