10 cosas que debes exigirle a la cosmética natural y ecológica

Probablemente ya seas consciente que los productos que utilizas cada día no son inocentes. Detrás del pintalabios que te pones por la mañana se esconde una industria que deja una enorme huella en tu organismo y en el medio ambiente. Por eso cada vez más personas se pasan a la cosmética natural y ecológica que, no solo es mejor para tu salud, sino también para la del planeta en el que vives. 

Sin embargo, en esta incipiente industria también hay estándares y cosas en las que puedes fijarte según tus valores. Porque no es suficiente que ponga 'natural' o 'bío', debe ser transparente con sus procesos para que puedas elegir con conocimiento de causa.

1. Compatibilidad con tu piel

Piensa en cuántas veces utilizas el gel de ducha, una crema hidratante, una base de maquillaje o un colorete sobre tu piel. Los componentes de estos productos son absorbidos por nuestros poros día tras día por no hablar del pintalabios que, directamente, nos comemos. Por eso es importante fijarse en qué componentes tienen nuestros productos de cada día y aspirar a que sean lo más naturales posibles.

Porque nuestra piel ha evolucionado en paralelo con la naturaleza y está preparada para absorber las moléculas que tiene. Mientras que los productos sintéticos son reconocidos como agentes extraños y pueden producir reacciones adversas como irritaciones y alergias.

2. Sostenibilidad


Todas las materias primas derivadas del petróleo y otras fuentes no renovables hacen que la industria cosmética sea muy poco sostenible. Estos recursos son muy contaminantes porque los productos deben sufrir diferentes reacciones antes de convertirse en ingredientes cosméticos lo que los hace muy difícil de reciclar.
A diferencia de los productos naturales procedentes de cultivos, tampoco se puede controlar el lugar de origen de estas materias ya que el petróleo hay que ir a buscarlo allá donde hay un pozo. Esto hace que se deban transportar en hasta tres y cuatro trayectos si, por ejemplo, el petróleo se encuentra en Estados Unidos, la síntesis del ingrediente cosmético se hace en China, se lleva a un distribuidor de Alemania y, finalmente se transporta a España.

3. Ecologismo


La seguridad de que tu producto proviene de materias primas naturales y ecológicas te dan la seguridad de que ese producto se relaciona de forma positiva con el medio ambiente. Los productos ecológicos aseguran una gestión responsable de los cultivos con el entorno, dejando atrás a los cultivos extensivos que hacen desaparecer la biodiversidad autóctona.

4. Los cultivos no ecológicos


De hecho este tema se merece un apartado para él solo porque es uno de los problemas más importantes de nuestra sociedad actual. Los cultivos extensivos están fertilizados con productos químicos muy contaminantes para nuestros suelos que en muchas ocasiones acaban en pozos de agua dulce para consumo humano –tal vez hayas escuchado hablar de la contaminación por nitratos–.
Además los insecticidas y pesticidas utilizados son muy agresivos teniendo consecuencias que todos conocemos: las personas consumimos –por ingestión o por la piel a través de cosméticos de origen no ecológico–, pero también es responsable de la desaparición de las abejas y biodiversidad general o la contaminación de los suelos.

5. Proximidad


Utilizar ingredientes de proximidad tiene efectos positivos tanto en lo social como en los aspectos medioambientales. Por una parte contribuyes a una economía de proximidad y de alta calidad. Por otra parte nos ahorramos trayectos de una punta del mundo a otra de materias primas en las cuales no se ha tenido ningún control sobre su plantación ni trato.

6. Experimentación animal


La cosmética natural es ampliamente consciente de los problemas de que ha tenido esta industria con el maltrato animal y quiere desvincularse de ella. Este sector asegura que ni sus ingredientes ni su producto final ha sido testado en animales.

7. Vegetarianos y/o veganos


De manera que, si tienes un estilo de vida vegano, no tienes que renunciar a la cosmética porque se puede garantizar que los productos no tienen derivados de origen animal o, al menos, ningún animal ha tenido que morir para ello.

8. Ingredientes reales y no exóticos contaminantes


En los últimos años nos hemos encontrado con la moda de los superalimentos: frutas, hortalizas y verduras exóticas que prometen una efectividad brutal. Sin embargo, al ser ingredientes naturales que vienen desde sitios muy lejanos y que, además, no se encuentran fácilmente en la naturaleza, su precio es muy elevado – además de que su transporte es altamente contaminante–. Esto hace que las compañías lo utilicen en cantidades irrisorias solo para poder poner en la etiqueta que lo contiene y, por tanto, su uso no tiene ningún efecto real en el producto cosmético, es simple márketing.
Por lo tanto hay que defender los ingredientes reales, de toda la vida, baratos y que se puedan utilizar en cantidades que tengan efectos para la piel.

9. Trabajos artesanales


La cosmética natural busca también la utilización de métodos tradicionales, con baja industrialización para obtener la mejor calidad posible para el producto pero también de las condiciones de los trabajadores que lo producen.

10. Ética


A estas alturas ya todos hemos tomado consciencia de que el consumo que hacemos no es anodino. De que solo el cambio de nuestros hábitos puede dejar este planeta en condiciones para las siguientes generaciones. Si queremos vivir una vida en sintonía con la naturaleza, debemos prestar atención a los productos de limpieza, higiene y belleza que utilizamos en nuestro día a día y exigir a sus productores la transparencia que necesitamos para elegir con propiedad.

De esta manera no tendremos que sentirnos culpables por ponernos un pintalabios porque la cosmética no estará reñida con la ética y el maquillaje que llevemos podrá estar alineado con nuestros valores. 

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